Si olvidara quién soy
Irremediablemente tentada; me tienta a seguir viviendo porque las ganas de hacerlo me aíslan de las ganas de esparcirme como el polvo que nunca sabemos hacia donde va, pero siempre vuelve...
Me mantiene y me consuela, porque las ideas nunca se acaban. Me enseñó que el dolor se vuelve obra representativa y viva, más que nada viva. Después de ver borroso como se aleja una luz a lo largo y que mi grito nada significara, aprendo que este momento equivale a colocar mis dedos sobre espinas y que así sangrantes plasmen esto que no sé como se debería sentir.
Siempre vuelvo aquí como si fuera mi nido. A veces es el lugar en donde saco la basura que tengo y en otras situaciones, es aquí donde me reconozco, me siento y me observo sin la necesidad de un reflejo. Aquí es donde me doy cuenta de cuan sola estoy y estaré, porque lo que meditamos, vivimos y pensamos no es transmisible por más que se quiera; y que me perdonen los millones de ilustres autores y autoras por juzgar que ni siquiera todo el idioma es suficiente para describir lo que es un sentimiento o cómo se siente estar enamorado o roto.
Cuando lo hago siento como si pudiera abrazarme a mí misma lo más externa e internamente posible. Es un lugar en el que aunque no me alcancen las palabras voy a la cama y me siento satisfecha.
Hablo de cada que escribo. Me refiero a las mil veces en las que mis traumas, dolores, telas y sabores se convirtieron en letras incomprensibles hasta para mí; y pude salvarme. En medio de la confusión de mis torbellinos, escribir me sacia. Justo ahora que siento toda mi anatomía inmersa en el miedo y la duda, aquí estoy, para estar para mí.
Aún cuando grito a todos sin gritar, aún cuando me veo feliz o triste sin estarlo, aún cuando lean mis escritos y no entiendan lo que puedo estar viviendo dentro, me leyeron y ocupé su conciencia, tiempo e interés por un momento valioso y ese es, creo, otro de los impulsos para seguir cuando creo que ya ha sido suficiente.
Escribir me enseñó el poder de las palabras y probablemente por eso pesan tanto en mí. Vivo enferma de metáforas y utopías con ganas de que el pasado sea una gran mentira y una vana necesidad innecesaria que no me haga sentir culpa. Esto no es para alarmarse, es solo expresión, pero si alguien siente alarma ¿cómo puedo restringir su interpretación?
No quiero olvidar que aquí soy yo, y que si el malestar no se va lo puedo convertir en prosa o poema.
Si olvidara quién soy, háganme escribir.
Comentarios
Publicar un comentario