Mensaje a la vida
Encontré un reposo y un cobijo y realmente si lo estaba esperando, porque todos necesitamos amar. Quería plenitud y gracia y cuando creía saber que era hallé el amor y me di cuenta que todo siempre puede ser mejor de lo que imaginamos.
A la vida, que me hizo encontrarte, le rindo un tributo lleno de lágrimas de esfuerzo y perseverancia. Recuerdo la época llena de nudos de dolor y ahora sé que mis historias forjaron lo que soy y ahora puedo compartir mi esencia en medio del amor.
Es curioso, porque cuando rogué a Dios por ti, no pensé en más que la esencia y la sensación de poder estar seguro de alguien y sentir que unos brazos podían convertirse en un hogar.
Desde que comencé a amarte, construí una casa dentro de mí ser en la que encajas inefablemente y aunque llueva, truene o sacuda el terremoto, construí mi casa sobre mis luchas y durezas y la fortalecí sobre la roca en la que te he ofrecido todo mi amor.
De seguro aún no sé que es la vida, por más que ahora me dirija a ella para agradecer por ti, pero quiero transcurrirla contigo y que en medio del camino, largo siendo el caminar, te vea a ti conmigo y así halle el sentido de lo profundo que se puede respirar cerca de quien las fuerzas siempre me da.
Gracias vida, por dejarme ser capaz de amarle. Este mensaje es un aplauso, una reverencia y un abrazo, para nuestro presente unido, ya no estamos solos, somo uno.
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