Manifiesto en contra del amor que me contaron
Escuché trescientas mil veces lo mismo. De seguro muchos lo repetían amando andar la boca sucia. Maltratada. Adolorida. Decían campantes que el amor se desgasta con el tiempo. Rompieron mi sensibilidad cuando me vieron dando todo de mí, enamorada, y se burlaron diciendo; "eso es ahora, espere después". Me niego.
Me niego al burdo amor que no escucha y traiciona. Cuando vi la amargura de quienes decían amar deseé no amar nunca. ¿De verdad así se ve la gente que ama? No quiero acabar pensando que amar es sentir que en algún punto ya nada importa y solo encontré a alguien con quien combinar apellidos y enojarme por la bendita cobija en la cama.
En contra del amor que no escucha. Al que se le vuelve pesado el tiempo. En contra del amor que soporta y aguanta, en contra de renunciar a uno mismo, verse al espejo y echárselo en cara al sincero reflejo.
En contra del amor que se calla, que evade y maquilla. Que no enfrenta. En contra del amor en el que nos sentimos solos. En contra.
En contra del amor en el que se lucha contra el otro y se olvida el nosotros. En contra del amor rancio, de las migajas sobre la mesa. En contra del amor sin detalles. Por siempre molesta, con la idea de que el tiempo es más fuerte que el sentimiento. En contra del amor que vive solo los primeros años y de aventura pasa a ser espera.
Me niego. Me niego al amor que me contaron. No voy a creer en ese tipo de amor solo porque nos sembraron la creencia de que con los pasos se desgasta y nos germinan heridas. Me niego al amor sin tolerancia, de gritos y olvidos.
¿Y si todos pensáramos en el amor de modo distinto? Demacraron el concepto, ensuciaron el sentimiento, trivializaron la dicha y apagaron la emoción diciendo que todo pasa. Y si todo pasa ¿por qué diablos no lo disfrutan y lo viven y lo mastican y lo abrazan hasta que no haya nada más? No creo en el amor cobarde.
En contra del amor que no se va cuando sabe que ya no quiere ser recibido. En contra de las falsas cadenas y del "así soy". El amor es la decisión que nunca se olvida.
En contra de amar como si la vida fuera eterna, sin demostrar, sin luchar, sin volar, sin amar, como si no fuéramos a morir... de amor.
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