Reseñando a H.P Lovecraft: Parte 3
EL MODELO DE PICKMAN
"Sí, Thurber, hace mucho decidí que había que pintar el terror de la vida lo mismo que se pinta su belleza"
En esta oportunidad reseño uno de los relatos de Lovecraft que más me ha mantenido atenta, confundida y suspicaz. Esta obra no solo es notablemente estupenda como pieza de terror corta, sino que también presenta una de las articulaciones más claras de Lovecraft respecto a la estética del arte que se puede descubrir en los propios cuentos, afirmando la paradoja de que la evolución creadora del terror de otro mundo requiere de un ojo realista. Esta es la habilidad de un experto de colocar lógica en lo irreal.
Un hombre habla de los retratos increíblemente reales y diabólicos de un amigo artista. Este es su trabajo que más me recuerda al estilo de Poe. Un hombre le cuenta a otro el porqué dejó de frecuentar o admirar a un artista llamado Pickman. Parece que Pickman perdió el favor de la sociedad después de crear pinturas en extremo horripilantes. Thurber estuvo fascinado, hasta el día en que Pickman lo llevó a su "lugar secreto" donde se hallaba trabajando en sus últimas pinturas...
¿Creemos realmente en el poder del arte para transmitir algo? ¿Qué pasa si lo que vemos no es paz y contento si no turbulencia, dolor y horror? Quizá ese no sea fundamentalmente el problema, sino el ¿qué impulsa a un hombre a crear ese tipo de horror?
Tal vez si pudiéramos conversar con Goya o Doré lo sabríamos, tal vez con Pickman, pero ¿seríamos capaces de mantener la cordura después de presenciar lo que inspira a este artista? A lo mejor sí o a lo mejor morimos en el intento...


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