Reseña literaria: Los Hornos de Hitler de Olga Lengyel

 


Sinopsis: Una sobreviviente de los campos de concentración de Auschwitz y de Birkenau. La visión de cinco chimeneas arrojando el humo de la carne quemada de centenares de miles de seres humanos, entre ellos los padres y los dos hijos de la escritora. 

    Crónica auténtica y documentada del genocidio más conocido de la historia del siglo XX. Un testimonio irrefutable de los experimentos científicos realizados en seres vivos. 

    Cómo eran y cómo actuaban los dirigentes de Auschwitz y Belsen: quién fue Joseph Kramer, juzgado como el criminal número uno en el proceso de Luneburg.

    Olga Lengyel conservó como testimonio de esta experiencia las cicatrices y la marca del cautiverio, pruebas que mantuvieron incólume su espíritu de humanismo. 

    Muy por encima de cualquier sensacionalismo, este documento perdurable es un amargo recordatorio a la humanidad de las indescriptibles consecuencias del odio racial, la intolerancia religiosa y el despotismo político. En este libro la autora narra al mundo civilizado el horror de los campos de extermino nazis. 

Sobre la escritora: Desgraciadamente nacida en el antiguo reino de Hungría (1908). Olga fue una enfermera entregada a su oficio y vocación junto a su esposo durante los años en los que pudieron acariciar la felicidad con los dedos, antes de que todo les fuera arrebatado. Fue víctima de los engaños de la ideología nazi. Fue un ser humano cuya sensibilidad y deseo de ayudar a los enfermos no le permitió creer en los rumores que corrían acerca de las atrocidades que estaban cometiendo los partidarios del nacionalsocialismo en medio de la que fue y siempre será la devastadora II Guerra Mundial. No pudo creer hasta vivirlo en carne, hueso, sangre y alma viva. 

    Mujer fuerte en alma y cuerpo. Sobreviviente y doliente de lo acontecido en Auschwitz y Birkenau. Publicó este, su primer libro, en medio de 1946-1947 una vez que logró desprenderse de las garras nazis. Permaneció y he aquí su cometido: evidenciar a partir de su dolor todo lo vivido en esos lugares... lo más parecido a lo que se puede llamar un infierno en la Tierra. 

Comentario personal sobre la obra: Es un libro con el que no pude conservar una emoción positiva como la que tenía al inicio por mis grandes ansías de leerlo. No puedo convencer a nadie de que pude disfrutarlo, ya que no lo disfruté. Lo sufrí, lo lloré, lo sentí; la magia de la lectura me hizo hallar entre sus párrafos todo el dolor de cada traición, violación y humillación. 

    Muchos creemos conocer un poco acerca de lo que pudieron vivir las personas dentro de esos nefastos lugares, pero "Los Hornos..." nos enseña que lamentablemente la realidad supera a la imaginación. Y ahora aunque entienda el desgarro vivido, jamás podré comprender como tal el infortunio tan gigantesco que padecieron gitanos, judíos, musulmanes, franceses, húngaros... Hombres y mujeres con sueños y familias. Seres humanos que se redujeron a trincheras putrefactas, a humo de carne, a esqueletos, a carne roída por ratas. A tantas mujeres violadas y no solamente por hombres... Este libro hiere la sensibilidad, pero no me lo tomen a mal. Esto no es un "no deben leerlo", al contrario. 

    El legado de Olga Lengyel es un "nunca más". Tales atrocidades no deben ejecutarse nunca más. ¿Realmente nos preguntamos cuál es el poder de una ideología? Es impresionante y en mi mente no logra calzar el hecho de que tantas personas creyeran en su falsa "superioridad". Su superioridad mató a miles, redujo a despojos a médicos, policías, enfermeras, bailarines y ¡qué digo! Estas no son más que solo profesiones. Este genocidio redujo a estadísticas de mortalidad a tantos seres humanos con años por delante, sin entender que mal pudieron hacer en este tierra para merecer tal trato. 

    ¿Hasta donde llega el hombre y la mujer con odio y poder? ¿Cómo fue que tal injusticia tuvo el acuerpo de tantos y tantas? Por el mendrugo negro de pan que recibía una barraca de cuatro mil mujeres, una familia "aria" reposaba una siesta luego de todo un festín de comida. 

    Este libro me hizo admirar como el ser humano a pesar de estar hecho añicos logra hacer hermandad y unidad. Como el ser humano sea donde sea y como sea crea sociedad. El mundo en esos campos no fue como nada de lo que conocemos, pero nos podemos dar cuenta a través de esta crónica como aún en medio de la maleza puede germinar una flor. No todos, pero muchos hombres y mujeres innegablemente somos amor y consuelo estemos donde estemos. De muchos se llevaron vidas, pero nunca almas. 

    Su superioridad solo les hizo convertirse en la mayor bazofia. Mientras veían a un niño con la carne pegada a los huesos y rieron, cuando lanzaron una bala hacia la espalda de un anciano, cuando escupieron o torturaron a alguien solo demostraron que el poder del que hacían mofa no era más que maldad, crudeza y delirio. 

    No sé cuando será el día en el que nos veremos todos como iguales, con un corazón sangrante y palpitante en el pecho. No sé cuando el dinero y la etnia dejarán de importar. Solo quiero que importe pensar que, más que cualquier cosa, somos una única oportunidad en este mundo. La sangre que se derrama nunca limpiará los errores de nadie. Exterminar no acabará con lo que somos. Pensar y creer es de lo único que podemos estar seguros y tranquilos. Nadie merece tortura ni humillación por lo que es, por lo que tiene ni por su procedencia, al fin y al cabo, de lo que Kramer, Mengele, Hitler y tantos se olvidaron es que todos somos y venimos del mismo mundo, de esta misma Tierra y que quizá no vemos el cielo al mismo tiempo, pero a todos nos cobijan las mismas estrellas. 

    El poder no puede hacer que olvidemos quienes somos, pero tampoco puede hacernos olvidar quienes son los demás. Jamás. 

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Arrebol

Manifiesto en contra del amor que me contaron

Si olvidara quién soy