Reseña literaria: 1984 de George Orwell
Sinopsis: En el año 1984 Londres es una ciudad lúgubre en la que la Policía del Pensamiento controla la forma asfixiante la vida de los ciudadanos. Winston Smith es un peón de este engranaje perverso, su cometido es reescribir la historia para adaptarla a lo que el Partido considera la versión oficial de los hechos... hasta que decide replantearse la verdad del sistema que los gobierna y somete.
Sobre el autor: George Orwell fue en la historia, una de las mentes más ingeniosas en ilustrar el mundo en el que se vive, en el que vivió. Eric Arthur Blair, para ser más llanos, pues George Orwell es en realidad su seudónimo. Fue estudiante en Eton, policía imperial británico en Birmania, librero en Londres e incluso corresponsal de la BBC, editor y columnista. Harto del mundo de la autoridad se dedicó a lo que amaba, escribir...
Comentario personal sobre la obra: Fuera de cualquier sensacionalismo, es un libro que se destaca por hacernos dudar de como se maneja la sociedad o de como nos maneja. El criterio de sentido común que tenemos se ve replanteado en este escrito y creo que es importante determinar que, basado en el contexto temporal de su escritura, es completamente certero y refleja el profundo resentimiento del autor por los totalitarismos. La edición que he leído me ha dejado fascinada, pues la comprensión se vuelve más amena en el epílogo final. Este fue escrito por Thomas Pynchon.
Cuando traspasaba a mi cuaderno las frases que más calaron en mí pensé; que agresiva es la intelectualidad a veces. El mundo no siempre ha sido tal y como lo conocemos, claro está; pero ¿estamos seguros de la percepción que tenemos del pasado? Las dictaduras y los ultrajes que se vivieron en el siglo XX y aún se viven en algunos países africanos o de América se han visto plagados de opositores y secuaces. Los secuaces, para los que se hallan en el poder, claramente son los que poseen mayor ventaja porque sus ideas se ven defendidas por los altos poderes gubernamentales y la democracia no ha sido una opción, por ello, ser opositor significa nadar contra corriente. Pensar distinto es sublevarse y actuar distinto es mérito para una muerte segura.
Vamos a la época estalinista... Al inicio el ideal era una homogeneización del pensamiento, el trabajo y el régimen. Parcialmente parecía ser una buena idea, pero no dejaba de ser una utopía, pues aún no hay fuerza natural o sobrenatural suficiente que haga a todas las personas pensar, sentir o creer en lo mismo, al mismo tiempo y en la misma medida, pero eso es lo que quería en su momento la ideología socialista con Stalin como máximo exponente.
Incluso, lejos de una dictadura, para muchos ortodoxos, un mundo ideal sería un conglomerado de personas razonando bajo los mismos conceptos, pero esto no ha sido, ni será posible. La superioridad entre los seres vivos la ha proclamado el mismo ser humano, como en la Alemania Nazi, pero en sí en mi perspectiva, todas las ideas poseen sentido y nadie es quién para declarar en el terreno mental de otro que debe ser y que no, pero mucho menos ninguna idea de gobierno debe ni puede intentar ser para un humano la única razón a como de lugar.
Como se vislumbra, es un tanto difícil de comprender, pero bueno al fin y al cabo así somos, contradictorios. Winston Smith trabaja para un Ministerio del Partido, el cual es la máxima expresión de poder en un mundo en el que nunca dejan de vigilarte, seguirte y estudiarte, pues el poder del Partido yace en el control de la población. No vaya a ser que alguien cometa un "crimental" y tenga que ser vaporizado, algo así como los cientos de personas que desaparecen cada día por tráfico o por ser "enemigos políticos".
Este es un libro que, según yo, podría leerse en cualquier década luego de su publicación y siempre nos sentiremos identificados, porque somos sociedad. Una sociedad en la que cada vez hay más odio, dolor. A cada momento nace más lobreguez y nos queda tan poca privacidad, con las redes sociales por ejemplo; que poder confiar en algo, en algún ideal, partido político o deidad es más y más difícil. Incluso podría decir que en mucho ya a ratos ni siquiera confiamos en nosotros. Ojalá el poder nunca nos vuelva las bestias del circo. Que las mentiras nunca se vuelvan verdad, ¿lo habrán hecho ya?
"El sentido común era la peor herejía. Y lo terrorífico no era que le mataran por pensar de otra manera, sino que era posible que tuvieran razón. Pues, después de todo, ¿cómo sabemos que dos y dos son cuatro? O que la fuerza de la gravedad actúa. O que el pasado es inalterable. Si tanto el pasado como el mundo externo existen solo en la mente y esta es controlable..."

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