Herir duele más que ser herido.

 Me estoy muriendo de miedo. 

No quiero que sea verdad eso de que el amor se marchita como si fuera una simple flor, cuando siempre he sentido y creído que es como esos árboles grandes y frondosos que tardaron en crecer, pero son más fuertes que la tempestad. 

Me estoy muriendo de miedo. 

No puedo creer que la monotonía verá como un bocadillo a todos los anhelos con los que he crecido. Esos en los que he sentido que cada día es distinto, nuevo... 

Me estoy muriendo de miedo. 

No quiero que sea cierto eso de que se deja de valorar lo que se tiene solo porque se vuelve cotidiano. Yo me niego rotundamente a decirle adiós a mis buenos momentos, pensando en que nunca los vi a los ojos cuando les tenía de frente. Yo quiero valorar ya y para siempre. 

Me estoy muriendo de miedo. 

No quiero ser quien olvide la voz de las personas que he amado. No quiero olvidar cumpleaños, no quiero dejar de tener detalles. Quiero que me nazca, que me broten, quiero parir estas ganas de hacerles sentir lo especiales que son en mi trayecto. 

Me estoy muriendo de miedo. 

No quiero verme en la nefasta necesidad de pedir disculpas cada que hiera. No quiero herir. Quiero saber justamente como mantener en paz mis lazos. Quiero ser confort para el corazón herido, no quiero ser el arma, ni la herida, ni el dolor. Herir duele más que ser herido. 

Me estoy muriendo de miedo, no quiero ser jamás como han sido conmigo. 

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