Soñando lo que queremos ser

Se podía escuchar a lo lejos Spring Waltz de Chopin y támbién se podían escuchar de lejos los relámpagos que reproducían cada una de sus lágrimas al caer.
No quería abrir la puerta cuando le llamaban y no quería abrir los brazos para ser abrazada. 
No quería hablar con los preocupados y no quería ser motivo de lástima. 
Y no había respuesta, ni para los otros ni para sí misma, sólo el piano en la melodía que escuchaba siempre, ni siquiera su tonada favorita le hacía entender porque se sentía mal. 
Mudando de piel, sembrando nuevo horizonte el dolor comienza a correr. 
Despertaba y dormía comenzando a pensar que no había diferencia entre una acción y otra. 
Días que crecían y se convertían en meses grandes que iban a morir en años llenos de la misma pregunta, ¿porqué me siento así?
No siempre hay respuesta inmediata, no es el mundo interior un sitio web con buscador, no somos cronómetros de nosotros mismos. 
Solo somos, soñando lo que queremos ser.

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