Merece más
Se rompe y sigue.
Se cae y sigue.
Se derrama y sigue.
Sufre y sigue.
Pero merece más que eso.
Merece atención y ser recogida entre unos brazos que de verdad la amen.
Inicia una mañana y mira por la ventana como el sol comienza a reflejarse, pero su mente no le impulsa a levantarse, sino que le impulsa a caer de nuevo entre las sábanas, entre las almohadas y choca; choca contra el brazo de la persona a la que le juro amor, pero ¿y si ya no le ama como juró?, ¿si el dueño de ese brazo se volvió el gran trabajador de su desilusión?
¿Cuántos pasos hay del amor al odio? y ¿cuántas veces se tuvo que preguntar si de verdad lo amaba hasta darse cuenta que ya no lo hacía?
La construcción del puente le llevó mucho tiempo y sabía que no era un trabajo individual sino de ambos pero al levantar la vista observó como el otro no trabajaba en la construcción, cuando el detalle se perdió, cuando ya no importaba la ilusión.
Soñaba de joven un sentimiento perdurable y al cabo terminó viviendo un sentimiento perdurable, si, pero ¿quién dijo esa mentira? de que los sentimientos son siempre bellos, a veces se pudren sin reparo.
Fruto de la gracia y del fecundo amor, nació un ser que luego de desdicha se da cuenta que merece más la mujer, su madre, esa que se levanta y mira el sol reflejarse pero se tira de nuevo a la cama y choca con el brazo de su padre; ese hombre que nunca supo valorarle como mujer y como esencia plena.
Merece más quien tanto da y a veces no recibe nada...
Se cae y sigue.
Se derrama y sigue.
Sufre y sigue.
Pero merece más que eso.
Merece atención y ser recogida entre unos brazos que de verdad la amen.
Inicia una mañana y mira por la ventana como el sol comienza a reflejarse, pero su mente no le impulsa a levantarse, sino que le impulsa a caer de nuevo entre las sábanas, entre las almohadas y choca; choca contra el brazo de la persona a la que le juro amor, pero ¿y si ya no le ama como juró?, ¿si el dueño de ese brazo se volvió el gran trabajador de su desilusión?
¿Cuántos pasos hay del amor al odio? y ¿cuántas veces se tuvo que preguntar si de verdad lo amaba hasta darse cuenta que ya no lo hacía?
La construcción del puente le llevó mucho tiempo y sabía que no era un trabajo individual sino de ambos pero al levantar la vista observó como el otro no trabajaba en la construcción, cuando el detalle se perdió, cuando ya no importaba la ilusión.
Soñaba de joven un sentimiento perdurable y al cabo terminó viviendo un sentimiento perdurable, si, pero ¿quién dijo esa mentira? de que los sentimientos son siempre bellos, a veces se pudren sin reparo.
Fruto de la gracia y del fecundo amor, nació un ser que luego de desdicha se da cuenta que merece más la mujer, su madre, esa que se levanta y mira el sol reflejarse pero se tira de nuevo a la cama y choca con el brazo de su padre; ese hombre que nunca supo valorarle como mujer y como esencia plena.
Merece más quien tanto da y a veces no recibe nada...

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