Más que una rutina

    De seguro lo que más quiero lograr en la vida es sorprenderme de absolutamente todo. Si en determinado momento tuviera que elegir algo que anhele con todo el corazón, elegiría sorprenderme por todo lo que acontece a mi alrededor y me da ganas y vitalidad para continuar. La costumbre es para todos la peor enemiga, le quita el color y la alegría a lo que, de no estar sucediendo, extrañaríamos. Probablemente la costumbre sea la manera de decirle a la vida "estoy harto" y por eso y un sin fin de razones más amo la sorpresa de lo más mínimo, que precisamente por parecer pequeño se vuelve gigante; como un abrazo, una llamada, un "aquí estoy porque sé que tú no das más", un "lo hice porque sabía que te iba a hacer feliz".
     En lo cotidiano está lo hermoso, pues en la cotidianidad se hallan aquellos a los que amamos, se halla el alimento necesario, la llegada a casa de vuelta luego de un día cansado, la sensación de cobijo cuando se proclama el descanso en la cama. La calma y la vida también se encuentran en lavarse el rostro al despertar, en saludar a los que en sinfonía respiran su sueño con el nuestro durante la noche... Somos ciegos a lo extraordinario a veces y que lástima es no valorar lo que se tiene por privilegio. No quiero abandonar nunca la sorpresa. 
    Quiero mirar sus ojos hoy como los vi hace años luego de un primer beso y no dejar de sentir hormigas corriendo en la punta de mis dedos, quiero ver la foto que publicaste hace tanto tiempo y pensar que los detalles de verdad son lo que endulzan la vida y rellenan el vacío que nunca supimos llenar. Quiero reírme a carcajadas cada que escuche decir que con el tiempo los detalles se pierden porque de verdad creo que el verdadero amor es más que eso. Quiero ver a mis amigos con el mismo aprecio aunque los vea todos los días o aunque los vea cada tres años. Quiero morir pensando que valoré a todas las personas que tuve a mi alrededor como si hubiese vivido todos los días pensando que podría ser el último. 
     ¡Qué sentí que la vida era oportunidad y corrí a tomarla! ¡Qué no deje morir momentos porque todo me parecía nuevo y hermoso! ¡Eso quiero! No quiero olvidar de donde soy y quien me hizo sentir de este modo. Quiero dar gracias y llorar cuando tenga alegría o tristeza, me quiero desmoronar y reconstruir una y otra vez... Sin dejar de pensar en que esta vida es mi sorpresa y no la devolveré intacta, que fue un regalo que abrí con prisa, que rompí el paquete con todas mis fuerzas para ver su contenido y disfrute con lo que fue como si todo pudiera acabarse en el último nuevo segundo. 
      Espero que el sentido de la muerte sea tan revelador y sorprendente como ha sido el de la vida y que al final (¿o comienzo?) pueda irme sintiendo que di todo a todos y nunca me aburrí de esta vida que me dio la sensación de que todos los días son iguales solo si yo lo quiero, que pueden ser más que una rutina... Que la vida es más que una rutina...
   

Comentarios

Entradas más populares de este blog

Arrebol

Manifiesto en contra del amor que me contaron

Si olvidara quién soy