CICLO DEL AGUA
Los escenarios tristes llevan lluvia en su mayoría, así que imaginemos con melancolía una tarde fría repleta de llovizna en cualquier lugar del mundo para no determinar xenofobia en ninguna parte y no le demos un género al protagonista, demos solo características que no den espacio a los grotescos estereotipos con los que al parecer hemos crecido.
Humano solo, viendo por la ventana una competencia de gotas transparentes que quieren llegar al fin en ese pozo que se ha dado forma en el relieve de la ventana.
Comienza a verse turbio y no es culpa de la lluvia de fuera, es culpa de las lágrimas invasoras, de las que se sabe que no piden permiso para anidar en medio del ojo y romperse al momento en fragmentos líquidos.
Llora, como lo está haciendo el cielo. Los dos lo hacen por naturaleza; al fin y al cabo es el ciclo del agua, en un punto la nube no soporta más y se deja ser en medio de las gotas que evadimos con un paraguas, lo mismo sucede con el humano en la ventana, su ciclo le he llevado a brotar lágrimas porque el alma ya no aguanta.
Es así de natural sufrir, sentir en la carne el despojo del alma, no tiene que tener una exacta razón, pero se ha vivido siempre bajo el impulso de saberlo todo.
No es creíble que una nube se cuestione su poca tolerancia al almacenamiento de agua, debería ser razonable no cuestionar al propio ser cuando, al verse abrumado, recurre al llanto y a la soledad.
El dolor que cruje fuerte y desgasta, deja grandes y bellas cosas, así como las nubes regalan la vitalidad a las flores que nacen, las lágrimas son el desahogo inquietante que el exasperado cuerpo necesita en algún punto.
Humano, no eres sequía.
👏👏👏👏👏👏👏
ResponderBorrar<3
BorrarEs hermoso leerte y sentir la necesidad de querer leer más y más. Me ha encantado, felicidades. 👌
ResponderBorrarMil gracias, espero seguir aportando a tu imaginación. <3
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